Que gran ciudad Porto. Diez años hacía que no volvía. Más bulliciosa, más turística, más ruidosa, pero todo igual, moderna y decadente, una ciudad a dos velocidades perfectamente sincronizadas y armonizadas. Que ganas de volver otra vez ya.
Los Rabelos, el puente de D. Luis I  y el Duero, mejor no se puede sintetizar Oporto por su símbolos más característicos.