Toledo, poco se puede añadir a Toledo, podría estar haciendo fotos y recorriendo callejuelas un mes. Cada rincón empedrado tiene una foto. Cada luz de atardecer tiene un rincón que se merece otra. Si además lo recorres en compañía de buenos amigos, poco más puedes pedir. Aunque el encuadre de esta foto costó encajarlo. Incluso intentamos obtener permiso para fotografiar Toledo desde la academia de infantería de Toledo, pero no pudo ser. Así que desde el Castillo de San Servando sirvió igualmente, (se portaron estupendamente y nos dejaron entrar al atardecer para hacer la foto), aunque me hubiera gustado no cortar el puente de Alcántara, pero el encuadre (y la barandilla) no daban más opciones.